Escrito por Kein Kena el 15 de mayo del 2022
Ancestras maestras
La educación es un tema complejo. En realidad la docencia dentro del sistema es reproductora del mismo, sin embargo, la resistencia de las mujeres maestras ha estado presente a lo largo de nuestra historia.
Claro que las maestras sin reflexión feminista han cumplido con las funciones patriarcales en la práctica educativa, pero también han habido, de manera intuitiva y mágica, quienes se han convertido en un refugio amoroso para muchas niñas, jóvenes y adultas. Las maestras también son parte de los pilares en la lucha feminista por la vida.
Ellas han cargado con mucho: el trabajo de cuidados que realizan en el aula y fuera de ella, las condiciones precarizadas de las que muchas han sobrellevado por los bajos salarios, las veces que han tenido que sacar a grupos numerosos de niñas y niños a pesar de encontrarse lidiando emocionalmente con sus propias vidas en este patriarcado, las enseñanzas que con sus cuerpas han construido para sus alumnas, la confrontación diaria que sobrellevan en contra de las familias de sus estudiantes, en contra del estado (partidos, leyes, narcotráfico) y en contra de su institución educativa cuando no cumplen con el mandato social dentro de la misma.
Y aunque en estas líneas me refiera a las maestras como profesión, también tengo en mi pensamiento a aquellas mujeres que sin saberlo han sido y son maestras en lo cotidiano, como las madres, las tías, las abuelas, las hijas, las amigas, las terapeutas, las enfermeras, las talleristas… y todas las mujeres que nos instruyen hacía aprendizajes que favorezcan y hagan más llevadera nuestra existencia.
Las maestras en mi camino escolarizado y fuera de ello fueron guías, entrenadoras de vida.
Les agradezco su trabajo constante y reconozco en ello sus fortalezas y resistencias, su lucha en esta guerra, maravillosas ancestras.

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