Texto escrito por Kein Kena el 11 de noviembre del 2021.
NOS QUEDAMOS A LA ESPERA
¿Por qué esperar a que la muerte llegue para poder ser lo que deseamos ser?
¿Por qué actuamos bajo presión y vemos por nuestra honestidad cuando algo trágico toca nuestra puerta?
¿Acaso no nos merecemos reclamar nuestra dignidad en la cotidianidad?
¿Será que solo se nos permite adentrarnos en la búsqueda de la intensidad cuando la vida está en juego? Como esas películas de drama que trasmitía la televisión nacional o las grandes productoras de cine, esas historias similares donde la protagonista es detectada con una enfermedad degenerativa por lo que su depresión la lleva a decidir hacer todo lo que de vida no logro, y se crea una lista de deseos los cuales hay que cumplir, claro, antes de morir. Y lo da todo, usa sus ahorros, es sincera con sus personas cercanas, y vive la vida como si no hubiera un mañana.
Cuando se trata de ser mujeres en estos sistemas de dominación patriarcal se vuelve difícil darlo todo por una misma. Estos sistemas se basan en los servicios que nosotras les hacemos al mundo en especial a los varones, las mujeres deben entregarse a la vida de ellos, que al hijo, al marido, al padre, al hermano, al amigo, al vecino, a los ancianos, a los hombres en situación de calle, o en enfermedad, a los misioneros, a los líderes religiosos o políticos, etc. Siempre en el sistema patriarcal se debe dejar en segundo (o en tercero, cuarto, quinto, sexto,..) plano nuestra vida solo por ser mujeres.
Por eso imagino que actuamos por nosotras únicamente cuando ya no hay de otra, cuando es nuestra última chance, pero nunca cuando tenemos como 10 chances de hacerlo, con más calma, con más herramientas. Esperamos por la vida a vivir bien, esperamos y esperamos.
Como si sintiéramos que la espera nos la merecemos.
Esto, aunque es claramente originado y utilizado si o si en la heterosexualidad obligatoria (porque así cumplen su objetivo los varones, teniéndonos a las mujeres a su servicio), nosotras ya en nuestros ambientes de mujeres lo podemos trasladar, puedo narrar varios ejemplos:
En una amistad cuando no nos sinceramos a la primera ni a la segunda, a veces esperamos una eternidad a que la relación por sí misma se mejore (pero no sucede), porque podemos poner a la espera nuestra vida digna, porque hemos esperado históricamente a vivir bien, por lo que esperar otro par de años “no nos hace mal”, esperamos a que nuestra amistad se mejore por si misma sin comunicarnos, o sin actuar. Nos quedamos en relaciones de amistad donde no estamos cómodas, donde no se cuestionan las jerarquías de poder o las formas aprendidas de la heterosexualidad para mal tratarnos o tratarnos con descuidos. Postergamos nuestra felicidad ahí y eso lo en todo.
En una relación entre madre e hija, sucede que tampoco nos animamos del todo a ser honestas y dejamos pasar heridas o cariños que sentimos hacía ellas. Hay un trasfondo entre el postergar, postergar es una herramienta patriarcal, una ruta en la violencia aprendida, pero no es como tal el problema de raíz, en este ejemplo, la raíz patriarcal tiene que ver con que para los hombres representa una amenaza enorme que mejoremos, modifiquemos, aclaremos, trabajemos en general los vínculos con nuestras madres, porque ellas son nuestro origen y reconocernos en ellas y ya no en el patriarcado genera una de las rupturas reales más grandes a los sistemas de dominación. Porque entonces estamos aceptando muchas premisas que son de carácter feminista (lésbico) que si fueran ciertas (que lo son) romperían con años de patriarcado en nuestras cuerpas, como el “reconocernos en una mujer” en la madre y no en el padre.
Ahora, imaginen lo que hacemos entre las parejas lésbicas, postergamos de todo… Porque en la heterosexualidad de repente nos dicen que podemos acercarnos a la madre y mejorar el vínculo para que ella se encargue de cuidar a los nietos o generar todavía ciertos servicios a los varones de las hijas, con la madre en la heterosexualidad el patriarcado acepta que existan ciertos acercamientos y de repente ciertas cosas no se posterguen, incluso se usa el “no postergar” en la psicología tradicional para que las hijas se trabajen los vínculos con sus madres de formas rápidas, superficiales y agresivas y así puedan de una vez “romper” con el vínculo que tienen con sus madres pero no pensando en ellas mismas sino en lo que esa intención beneficia al sistema como que las madres sean sirvientas de los nietos y de los nuevos maridos que van llegando a la familia por medio de la hija. Con las amigas también sucede que se nos permiten que ciertas cosas no se posterguen, porque en la heterosexualidad necesitamos tener descansos de los varones, si no los tuviéramos en relaciones heterosexuales quizá nos enfermáramos a temprana edad y moriríamos antes de poderle servir al novio, al esposo, al padre en la vejez,… nos quieren de “cierta forma” vivas (más bien sobreviviendo) y para que eso suceda claro que nos permiten tener a nuestras amigas que nos puedan sostener cuando nosotras ya no podemos hacerlo, es una cadena, si alguien nos sostiene podemos sostenerlos a ellos, a los hombres. Y claro que un hombre no nos va a sostener, necesitan entonces que nos aliemos (no lo suficiente como para abandonar a los hombres) con otras mujeres para que ellas cuiden de nosotras mientras nosotras estamos cuidamos a los demás, a esto en el lesbofeminismo le llamamos “sororidad”, un término que se usa de forma romántica en la heterosexualidad obligatoria (en el feminismo institucional, que no es feminismo sino solo un discurso cooptado) para describir los lazos medio fortalecidos entre mujeres, pero que no se fortalezcan a profundidad como para abandonar la misma heterosexualidad y abrazar la lesbiandad.
Este ejercicio lo entendí observando mi genealogía (o como autoras lesbofeministas dicen “ginealogía”): en las mujeres en mi familia hacemos cadenita para cuidarnos, lo que hacíamos con los varones lo trasladamos a los vínculos entre nosotras, y así funcionamos un tiempo, mi abuela sostenía a mi madre, mi madre a mi abuela, mi madre a sus hijas y sus hijas a ella. Pero nadie se sostenía a si misma sino que sus cuerpas estaban sostenidas para que ellas cargaran a ellos, a los varones de la familia.
Con la pareja lésbica no hay forma de que se nos permita “el no postergar” como en la heterosexualidad si se nos permite de repente porque el sistema quiere que las lesbianas posterguemos todo, que no fortalezcan nada y las relaciones entre mujeres fracasen, por eso en la lesbiandad todo se puede postergar, y hay que estar muy alertas con nuestros procesos internos, no porque seamos incapaces para resolvernos con facilidad o débiles en inteligencia emocional, solo hay que saber que el sistema patriarcal milenariamente nos ha invadido la psique, nos distorsionan a tal grado que no entendemos a veces porqué hacemos lo que hacemos… Por ejemplo, en la modernidad nos hacen reconocernos en un patriarcado disfrazado de lesbiandad llamado como “homosexualidad”, “lo gay”, “la bisexualidad”, etc. Nos hacen que veamos a la otra con ojos de hombre (homosexualidad), o ver a la otra pero sin dejar de verlos a ellos (bisexualidad), no se nos permite trabajarnos una misma y a la par con la otra exclusivamente entre mujeres y reconociéndonos desde nuestra cuerpa en mujeres. Entonces pasa que en una relación con otra mujer dejamos para después el trabajar nuestra comunicación, el exigir buenos tratos, el cuestionar los malos tratos, esperamos a que la autonomía toque nuestras puertas, a que el respeto y los valores lésbicos lleguen por sí mismos, cuando eso nunca sucederá si no lo resolvemos…
Esperamos también el amar “bien” a la otra y nos amamos “mal”, a veces hasta nos censuramos el sentir cuando es mucho y damos solo un poco porque toda la vida la sociedad criada en este sistema de dominación contra las mujeres mundial nos han dicho que amar mucho a otras mujeres es enfermizo o no es correcto, postergamos el amarnos, el ser honestas, el ser compañeras, nos tratamos como nos trataban (o tratan) en la heterosexualidad y como nos siguen tratando en la vida cotidiana por ser mujeres en un sistema basado en la misoginia.
Incluso esto de “sostenernos” lo seguimos llevando y le dejamos a la otra la responsabilidad de nuestra propia vida porque así nos dijeron que deben ser los lazos de amistad (cualquier lazo entre mujeres), es decir, descuidarnos para que nos cuiden, o que nos cuiden para descuidarnos.
En este punto me pregunto, si hoy yo supiera que voy a morir ¿qué haría distinto? Y te pregunto ¿qué harías distinto tú? ¿Le dirías lo que en realidad sientes a las otras, tomarías acción por ti misma, repararías lo que rompiste, o soltarías lo que ya no tiene reparación? ¿Te irías lejos o te quedarías más cerca? ¿Usarías tus ahorros para algo o empezarías a crearlos? ¿Dejarías tu trabajo o entrarías a trabajar en lo que haz estado postergando? ¿Abrazarías a alguien o dejarías de dar esos abrazos? ¿Tendrías alguna conversación incómoda o seguirías fingiendo que todo va bien cuando no?
¿Qué cambiaría en tu vida si actuaras ahora si por ti misma, sin esperar, sin esperar y sin esperar?
¿Qué pasaría si el tiempo fuera ahora con la consciencia sobre que en esta vida no hay que quedarnos con las manos vacías porque estamos en guerra y hay sistemas patriarcales que nos están atacando a las mujeres cotidianamente? Saber esto nos ayuda a planear mejor para una misma ¿Lo harás?
Saber que no nos merecemos la espera a estar mejor nos lleva a resolver, a encontrarnos cara a cara con la tranquilidad, la alegría tan ajena a nuestro ser de mujeres por cumplir un rol sexual en una guerra entre sexos que se nutre con nuestro debilitamiento, el patriarcado se alimenta de nuestra postergación. ¿Seguirás justificando tu heterosexualidad? ¿Por qué lo haces? Pregunto por llevar a la reflexión pero en realidad no necesitas explicarte ante nadie, te entiendo, yo también he justificado mi heterosexualidad conmigo y con las otras, pero lo intento, quiero intentar dejar de postergar mi propia vida, porque ya he probado lo que se siente merecer el presente y me gusta como se siente en mi piel.
Quiero abandonar esas formas tan violentas, sutilmente aprendidas en el sistema de tratarnos y no volver a dejar para después el amarnos a una y a las otras, incluso quiero dejar de postergar mis procesos interpersonales entre mujeres también para dejar de amar a quienes necesite soltar, abrazar mi realidad y quién soy y somos ahora, actuar por lo que sea mejor para mí, para ti, para todas en primer plano, pero actuar como si el tiempo fuera ahora, porque si es ahora,… actuar hoy y priorizar la vida que soy, que somos y que vamos a ser.

Deja un comentario