Texto escrito por Fer Cardeña el 26 de julio del 2023.
UNA HISTORIA SOBRE EL SENTIR
Hubo una época en la que viví entumecida, adormecida.
Yo no vivía para mí, vivía para el sistema, sobrevivía… y nada más.
Me convertí en la máquina que estaba destinada a ser.
Insensible.
Insensible frente a lo que pasaba fuera de mí, pero especialmente a todo lo que pasaba dentro.
Desconectada.
Conectada al sistema, pero desconectada de mí.
La obsesiva búsqueda del éxito, profesional y personal, me alejaba cada vez más y más de mí misma y, al mismo tiempo, me alejaba también de las otras.
Aislada, así me tenía, así me vivía.
La pérdida de un gran amor me ayudó a abrir los ojos, vislumbré otra vida posible y me aferré a ella con la promesa de nunca volver atrás.
Me vi, silenciada, secuestrada dentro de mí misma, enjaulada dentro de mi piel ¿Cuándo, cómo pasó? ¿Qué puedo hacer para salir de esa jaula?
Poco a poco fui reconociendo los barrotes, las mentiras que me mantenían cautiva.
Pude ver que en esa jaula no estaba yo sola, estaba también mi capacidad de sentir, de vivir.
Reconocer mis emociones fue solo el primer paso: el dolor enraizado, el enojo prohibido, la frustración silenciada, la tristeza ahogada.
Escucharlas y sentirlas fue escucharme y sentirme a mí.
Sentirlas para sentirme.
Vivirlas para vivirme.
Sentir me desbordó.
Como una ola de luz, arrasó con todo, desde adentro.
Sentir me liberó.

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