Texto escrito por Kein Kena, 10 de marzo del 2025.
LOS DUELOS POR RUPTURAS ENTRE MUJERES: UN PROCESO PROPIO
Desconfío en esa frase que según la recuerdo dice algo así como «cuando se va alguien que nos hizo daño llega en automático la alegría», quizá eso aplique para relaciones heterosexuales pero entre mujeres hay que poner sobre la mesa que se requiere vivir el propio proceso de forma muy particular acorde a lo que se rompe en ese vínculo.
En algunas de mis rupturas entre mujeres si he vivido procesos que duelen mucho y la recuperación en mi experiencia no se ha sentido así como se lee en redes sociales «tan inmediata».
Hay mujeres que salieron de mi vida porque lo elegí y otras porque ellas lo eligieron y en ambas situaciones sentí dolor, me sentí en duelo, porque ame a cada una de ellas y las ame mucho.
He amado a las amigas que ya no son amigas, a las compañeras que ya no son compañeras y a las parejas que ya no son parejas.
Y no puedo mentir, decir que «ya solté lo que era toxico» porque al final del día en su momento yo era parte de ello, de esa alianza, de eso que llamaría «tóxico» ahora, por lo que, estoy segura que no es como que una pueda soltar un pedazo de nuestra experiencia nomas así, como si las otras fueran desechables o la experiencia propia lo fuera, o los sentimientos, los pensamientos, no somos desechables, somos personas.
Pienso que sí, claro que podemos resolver cualquier dolencia, puedo hacerlo, se supone que lo ideal en la búsqueda del bienestar es estar mejor y hay que conseguirlo, y lograr tener la inteligencia emocional como para que en los duelos no haya un sufrimiento eterno sino una responsabilidad de ambas partes para que cada quien asuma lo que le corresponde, pero no por ello voy a tirar todo de un momento a otro lo que se construyo en mucho tiempo o a profundidad. Esto de «soltar sin más» es el eslogan de la psicología patriarcal en el capitalismo que busca enriquecerse con nuestros procesos entre las mujeres, y mantenernos totalmente ajenas de la reflexión lésbica, es decir, se nos quiere convencer que entre mujeres una ruptura no tiene tanto peso y no hay necesidad de llevar a cabo un proceso detallado de crecimiento personal, nos hace pensarnos como objetos, se jerarquizan nuestros procesos entre nosotras poniéndonos debajo de la heterosexualidad y de los intereses del sistema.
En mi opinión, eso de «soltar, soltar, soltar, sentir rivalidad, aparentar felicidad y continuar» no parece resolver de raíz lo que sucede en nuestros procesos emocionales o cognitivos entre nosotras, solo nos convence de lo que «queremos convencernos» o «lo que queremos escuchar» nos encanta escuchar que «somos las buenas del cuento y las malas que nos lastimaron ya se quitaron de nuestro camino», soltamos ese proceso así como quitarle la envoltura a una fruta picada dentro de un plástico y tirarla al bote de basura, y pensamos que somos esa fruta, que antes se envolvía de plástico y una vez que tiramos la envoltura ya nos quedamos cara a cara con la naturaleza, con nuestra esencia de ser fruta.
Pero la fruta ya cortada y empaquetada ya fue procesada, ya fue elegida y contaminada. Pienso que igual pasa con nosotras.
No por quitarnos la aparente envoltura, por aventarla al bote de basura estamos automáticamente salvadas de ser lo que tememos ser, ser tóxicas, dañinas, estar lastimadas.
Es más fácil señalar de hiriente a todo lo demás y a todas las demás antes que re-pensar cómo nos estamos percibiendo a una misma o sintiendo, si desde un ejercicio consciente o una respuesta automática a como hemos aprendido a actuar en nuestra cultura, en esta sociedad que se mueve bajo una lógica económica que la llevamos hasta cada célula de nosotras, la llevamos a la forma en la que nos relacionamos y a la forma en que interpretamos esas relaciones interpersonales y sus resultados.
Claro que alejarnos de las mujeres que por sus procesos nos lastiman es una gran elección, de verdad lo pienso, y estoy de acuerdo en que la alegría llega más fuerte cuando nos vamos moviendo a grupos de mujeres donde podamos compartir principios éticos y nuestras posturas políticas en la teoría y en la práctica.
Con lo que no estoy de acuerdo es en lo tramposo que puede resultar esa idea de fingir que una ruptura entre mujeres no conlleva cierto grado de dolencia y que en automático traerá la alegría, porque eso huele a lesbo-odio en todos sus sentidos.
Por dentro escondemos todo lo que nos hemos saltado porque aceptar los duelos nos llevan a tomar responsabilidad sobre lo que nosotras también hicimos en contra de las otras que alguna vez fueron amigas o amoras y principalmente en contra de una misma.
Sufrir por las rupturas no lo creo deba ser una obligación, solo con estas palabras quiero registrar que no me convence lo inmediato porque nuestros procesos necesitan tiempo, nuestra conducta acciones y nuestra mente paciencia. Que las situaciones se resuelvan más lento es una posibilidad a la que le apuesto más y si me hace sentido según lo que yo he vivido. Y aunque lo lento en significado y en la práctica es algo que no es igual para todas, aquí me refiero a lo lento como algo no rápido para lo hegemónico de la cultura actual, cada proceso requiere de momentos, de tiempos, de espacios, de comunicación, de lo que sea que cada una necesite, necesita acción y empatía social, por que sí, la sociedad con su lesbo-odio o lesbomisoginia no tienen interés en darle peso a los lazos entre mujeres y nos juzgan de sensibles, de dramáticas o de histéricas cuando queremos comprender a fondo una ruptura con una amiga, con una hermana, con una mamá con una pareja, lo único que nos podrían proponer en la sociedad heterosexual es la opción de ver a las mujeres como villanas en medio de una ruptura entre nosotras, pero hasta ahí, no nos permiten adentrarnos a vernos en cada proceso de duelo con espejo, con introspección o autoconocimiento.
Cada ruptura o distancia que he tenido con otras mujeres me han dolido mucho, unas más que otras, unas menos que otras pero todas han sido duras porque es una respuesta totalmente normal a todo lo que un proceso corporal está sintiendo constantemente. Y en todas he tenido que buscar estrategias de acompañamiento.
Siendo sincera no en todas las ocasiones busque la reflexión por supuesto que en muchas veces caí en la tentación de buscar culpables y desde el enojo convencerme que desechar lo que sentía por las otras de un momento a otro era lo que me haría bien, pero ahora sé que es una meta que tengo, la de luchar con mis herramientas para convertir la ruptura en un ejercicio de reflexión sobre mis acciones, y sobre todo, busco no fingir que las otras se fueron porque eran ellas 100% responsables de lo que nos hizo separarnos, sino que quiero entender mi porcentaje y aceptarlo, aceptar porqué permitía esos maltratos, aceptar porqué yo hacia lo que hacia en ese vínculo, trabajarlo y seguir, pero no inmediato, sino lento, a mi tiempo. Cabe señalar que, si no hubiera algún porcentaje que trabajar o no quisiera trabajarme algo en mí lo considero igual válido, no de todas las situación nos encontramos con aprendizajes de una misma, otras solo nos dejan desgaste y hay que ir tomando fuerzas y descansar mucho y ya luego reflexionar sobre los hechos. Pero incluso ahí donde no encontramos un gran aprendizaje, debemos darnos un tiempo para asimilar esa ruptura y no convertirnos en «saltadoras de procesos»**.
Si fueron momentos donde había violencia o relación de poder, como la clase o el racismo, igual creo necesario entender porqué me quedaba a darle oportunidades a esos lazos en los que constantemente me sentía triste o descuidada y por más que dialogaba con las otras no podíamos estar en la misma sinfonía, porque nuestros procesos eran distintos y aceptarlo y marcar distancia era algo que me correspondía a mi, porque quien se beneficia de un lazo o de una acción con relación de poder no va a cambiar, porque justo lo hace por elección, porque puede y porque quiere y nosotras ya sabemos esto y aun así nos quedamos, a eso justo voy con este párrafo, a hacerme las preguntas: ¿por qué me quede? ¿por qué di oportunidades a mujeres que me maltrataron? ¿por qué siento que merezco un trato tan descuidado?¿Cómo puedo ayudarme a entenderme mejor y con ello ayudarme a mi en esta situación? ¿Cómo me hago cargo de mi misma? ¿Qué conductas dañinas yo replico con otras mujeres y porqué?
No puedo odiar a alguien que ame, para mi el amor y el odio están muy alejados, puedo estar molesta y sentir impotencia, o rechazo, eso sí, pero no odio y mucho menos sentir «nada», fingir neutralidad o fingir demencia en lo emocional, creerme el cuento del consumo de vínculos entre mujeres el cual hemos aprendido en el tiempo actual al que muchas llaman neoliberalista, capitalismo moderno, nuevo patriarcado, etcétera.
Mis procesos emocionales y cognitivos no son instantáneos, conllevan pasos y acciones, y el duelo no es la excepción, yo elijo no desechar y borrar la experiencia sino entenderla, solucionarlas y una vez resuelta, ahora sí, continuar como si nada.
**Para leer más sobre las «saltadoras de procesos» pueden encontrar una entrada en esta página Web, con ese nombre, escrita por la autora.

*La ilustración original no pertenece a La Entereza*

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