El negocio de la empatía

Escrito por Victoria Alen, 2025. Feminista en permanente estado de formación, sobreviviente de cáncer de mamas, investigadora y docente venezolana.

EL NEGOCIO DE LA EMPATÍA

Desde que me detectaron un tumor maligno en mi seno izquierdo y entré a formar parte de las estadísticas del cáncer de mamas he notado actitudes y patrones de comportamiento en torno a la enfermedad que antes, por razones evidentes, no podía percibir. Una de las situaciones más obvias que he podido ver ha sido la proliferación de lugares comunes para las pacientes oncológicas que me parece que no ayudan en lo más mínimo. Se habla del cáncer de mama casi como si se hablara del día de la madre o de navidad, son fechas para que las instituciones del Estado publiquen alguna imagen del infame lazo rosa con un fondo usualmente rosado y con motivos de telenovela de los noventa y la frase de «día mundial de la lucha contra el cáncer de mama» sin mucho más, sin sustancia ni contenido, como si publicar una imagen ayudara en algo con nada.
 
Para las empresas privadas no es mejor, falta poco para que te vendan la promoción de: «hoy en el día de la lucha contra el cáncer de mamas llévate 30 alitas picantes y 10 extras con nuestra salsa barbecue de la casa». Las redes sociales han exponenciado la banalidad, la superficialidad, (las relaciones líquidas, diría Bauman), incluso en los afectos y la empatía, no hay una verdadera respuesta emocional a la enfermedad sino una respuesta automática llena de un discurso belicista que realmente poco tiene que ver con la naturaleza de la patología: «eres una guerrera», «la lucha contra el cáncer es vital», «perdió la batalla»; no solo se habla constantemente en lenguaje bélico, sino que también se banaliza en un intento por no profundizar mucho, por decir algo, cualquier cosa por salir de paso y quedar bien. 
 
Pocas veces verán a esas empresas que buscan lucrar con «la tendencia del mes rosa» (además que es de muy mal gusto asociar un color como el rosado, que evoca dulzura, pureza y suavidad, a una enfermedad tan jodida como el cáncer) decir que en el mes rosa todas las ganancias irán destinadas a la investigación para encontrar una cura, o para financiar que traigan más equipos de mamografías, o para cubrir una tanda de medicamentos que pueden costar hasta 2000$ la inyección, pero no, el cáncer es la excusa para quedar bien haciéndose los sensibilizados sin siquiera intentarlo, una imagen mal hecha en Canva, una frase cursi y listo, se cumple la obligación moral y responsabilidad social.
 
El Estado tampoco lo está haciendo mucho mejor, por lo menos en Venezuela. Si bien financian una gran parte de los medicamentos de quimio y promueven charlas sobre el tema, a quienes tienen dando la información parecen no saber mucho al respecto, empezando porque utilizan frases como «para prevenir el cáncer hay que autoexaminarse», cuando el autoexamen lo que busca es la detección temprana, que aumenta considerablemente la expectativa de vida y puede contribuir a que el tratamiento sea mucho menos violento que cuando el tumor ha crecido y se ha expandido a otros órganos. Empezar una charla con una información falsa no suma, por el contrario, agrega confusión y dudas ante una situación de por sí confusa y bastante delicada. 
 
Por otro lado, las charlas (con información veraz y expertos en el tema) es importantísima, pero ¿De qué me sirve saber que autoexaminarme puede ser el primer paso para detectar una lesión maligna si no tengo el dinero suficiente para ir a hacerme la mamografía y luego acercarme con una mastologa que me revise? ¿Cuál es el propósito de darme información si luego las máquinas de imagenología de los hospitales no funcionan y una consulta con un especialista no baja de 80$? El Estado es el responsable de poner a disposición no solo información sino también las herramientas y los recursos para que las mujeres puedan realmente chequearse y así descartar o tomar cartas en el asunto. Yo, por ejemplo, pasé más de 6 meses luego de detectarme la protuberancia antes de tener el dinero para ir a revisarme; yo que no pago alquiler, ni tengo hijos, es decir, yo que la tengo mucho más fácil para reunir el dinero que otras mujeres con situaciones económicas más complejas.
 
Entonces, dejemos de hacernos los pendejos, el cáncer de mamas no se acaba porque pongas un lazo rosado en tu perfil en redes, ni porque montes un post en tu página institucional, se necesitan recursos para máquinas, para tratamientos menos invasivos, para investigación, para pastillas e inyecciones posteriores a las quimios, para dar talleres con información sobre nutrición y ejercicios, así como recursos para las salas de quimioterapia, en la que se entrene al personal para que no maltrate a los pacientes y sus familiares, que se les enseñe la importancia de la empatía y lo mucho que mantener un buen ánimo y un ambiente calmado influye en una buena recuperación. 
 
También se necesitan recursos para que, en el momento en el que estén los pacientes en la sala de espera se les hable de la necesidad de una buena alimentación, de cómo minimizar efectos secundarios de los medicamentos, de la necesidad del uso de protector solar para no machar la piel y mucha más información que las pacientes no tienen porque sus médicos no se la proveen y que luego ellas buscan desesperadamente en otras pacientes con más experiencia. Invertir en lo que hay que invertir, eso sería una verdadera ayuda, poco aporta tener a religiosos que secuestran las salas de espera de quimioterapia para, cual carroñeros emocionales, ponerse a promocionar su religión ante personas vulnerables física y emocionalmente, con toda impunidad y ante la vista de todas y todos, algo que me tocó vivir durante las ocho sesiones de quimioterapia en el hospital público al que asistía cada 21 días.
 
Entonces, como mortales sin capital simbólico ni dinero para donar ¿Cómo puedo sentirme y ser útil para esta causa? Yo siempre recomiendo compartir información veraz y replicar información de expertos en la materia, mastólogas y mastólogos, oncólogas y oncólogos, mujeres que han pasado por ese proceso y por su experiencia han aprendido un montón de su proceso y buscan ayudar a otras; y si eres empresa, ONG o institución del Estado lo que más funciona es mejorar las condiciones materiales de las mujeres, porque el estrés y el exceso de cortisol son, de forma comprobada, elementos que suman en un cuerpo con lesiones malignas.
 
Mi consejo: mujeres, ahorren para su examen anual, pueden autoexaminarse pero les digo, muchos tipos de senos producen quistes que se pueden palpar pero que no son malignos, por eso tocarse no necesariamente sirve para detectar algo de forma concluyente. Ojalá el cáncer se pudiese prevenir, pero por ahora no es así, lo que sí se puede hacer es disminuir los riesgos, tomando mucha agua, usando protector solar (de los que no tienen tantos químicos), teniendo una dieta balanceada (no prohibitiva, pero sí equilibrada) disminuir el consumo de procesados, enlatados, embutidos, aceites de mala calidad para cocinar (usar preferiblemente oliva, aguacate, etc) y sumar alguna actividad física, usualmente se habla de «reducir el estrés» pero no me gusta hablar tanto al respecto porque si vives en condiciones de precariedad reducir el estrés no es algo que dependa únicamente de ti.
 
Abandonemos el discurso bélico, no somos guerreras, somos pacientes oncológicas, mujeres con una enfermedad que esperan poder superar con el menor costo posible, en vez de hablar de nosotras como guerreras si tienes una mujer cercana con este padecimiento yo recomiendo dos cosas: 1) no le digas que es mejor que deje de comer azúcar o carbohidratos, ya estamos en un estado de angustia enorme, sabemos que debemos hacer cambios pero estos deben ser paulatinos para que sean duraderos, además, ella ya debe haber conversado con su oncólogo sobre su nutrición, tú no eres oncólogo, recuérdalo. 2) Escríbele, conversa con ella, pregúntale cómo está, a veces podemos sentirnos solas y vulnerables y hablar con otras personas puede ayudarnos a distraer nuestra mente de nuestra realidad y eso es más valioso que postear un lazo rosado en tu perfil.
 
 

*La ilustración original no pertenece a La Entereza

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