Texto escrito por Kein Kena el 28 de junio del 2023.
ES POSIBLE SEMBRAR LA VIDA ENTRE MUJERES
Responder de manera sincera y cuidadosa a la conexión que surge entre dos mujeres que se van conociendo es un sueño.
Los vinculos entre mujeres sin idealización, con comunicación y mucha ternura nos sanan y nos siembran a árbolas frondosas y ruidosas.
Me doy cuenta, no sólo hoy, sino últimamente que entre más me aferro a la entereza que surge en mi cuerpa y me leal a mi sentir y valiente para ser y hacer mi camino vida se va aligerando, aclarando.
Cuando vamos caminando con honestidad sobre quienes somos sin fingir, sobre nuestros errores y verdaderas intenciones, cuando nos comunicamos aunque a veces sea con miedo o sentires invadiendo nuestra cuerpa como «la culpa» por expresarnos en un sistema que se las ha arreglado para censurarnos, cuando lo hacemos se abren tantas posibilidades de construir vida merecida.
Me refiero a una vida que si nos pone los pies en la tierra, la vida que nos hace elegirnos a una misma primero pero con otras a la par, la que nos enseña a actuar desde lo vulnerable y a dar desde lo fortalecido. Al actuar y comunicarnosos entre nosotras desde la verdad o la transparencia nos estamos regalando, en lo individual y colectivo, una posibilidad de sentir calma entre incertidumbres y de ser abrazadas o abrazar en tiempos de derrumbes, de guerra.
Porque sí, la guerra contra nosotras no descansa, y no se detendrá porque no está en nuestras manos frenar al patriarcado, eso no viene de nosotras, nosotras no creamos la violencia, no somos responsables de la violencia en un origen, sólo de mantenernos a salvo y quizá, salvarnos.
Nacimos aquí, nos han forzado a fingir una personalidad que no somos y a sentir y dar desde lo anti-ético, lo agresivo, desde el dolor, desde valores cercanos al sufrir, a la enfermedad, como el sacrificio o la invasión.
Debemos saber todas y cada una que tenemos el poder como hadas mágicas de elegir a nuestros ritmos y procesos lo que creemos merecer, sobre todo con ayuda: con mucha ayuda de otras es verdad eso. Tenemos una llama inmensa que está ahí dentro de nosotras desde el díauno que fuimos gestadas en la cuerpa diosa de nuestra madre y abuela, esa llama, ese fuego sigue y permanece y va creciendo y saliendo cuando nos abrimos a confiar y regalar confianza a otras que andan por ahí como nosotras con fuegos bajitos, escondidos, ocultos de los tornados patriarcales que llegan a apagarnos nuestras llamas internas.
¿Saben qué es lo que pasa cuando juntas dos o más llamas pequeñas de fuego? Exacto, se hace grande, se expande. El fuego toca un lugar apto para incendiarse y avanza…
Pues así somos nosotras.
Nuestro fuego interno aumenta cuando nos mostramos con sinceridad con las otras, cuando nos regalamos una visita, un cariño, una charla confrontativa con cuidados, cuando nos abrazamos, besamos, cuando nos escuchamos, cuando vemos a la otra como una humana con su propia historia y simpleza.
Ya dijo nuestra querida Adrienne Rich en su texto sobre el mentir, «cuando una dice la verdad abre la posibilidadd de que haya más verdades a su alrededor». Y ahí Margarita pisano en mi imaginario mental pienso que le respondería lo siguiente: Por eso hay que cuestionar desde el afuera al adentro, todo lo impuesto para llegar a lo más cercano a la felicidad que podamos en estos tiempos de guerra corporal, de mentiras que nos quiebran, de rupturas que nos enferman y apagan fuegos internos porque nos agrieta.
La mentira nos agrieta, la incertidumbre nos desorienta, los mal tratos nos alejan, el desinteres nos descarta y así con todo.
Escribo esto desde donde estoy situada, una mujer lesbiana mexicana que fue criada y creada por una mujer diosa vida llamada madre que hizo lo que pudo con lo que tenía en sus manos en un sistema de la misoginia que le hizo lo mismo a ella.
Y ahí vamos, repitiendo lo que nos hacen, porque tenemos miedo de encontrarnos.
Preferimos vivir en un tipo de dormecimiento corporal, político, e histórico de donde venimos, de lo que nos han hecho los patriarcas en tiempos de guerra a nosotras las mujeres, y ahora de lo que nosotras vamos haciéndole a las otras, hacemos oidos sordos y no nos juzgo, duele mucho voltear adentro y aceptarnos desde la herida, duele mucho la injusticia, la impotencia o la pérdida.
Solo vengo a dejar registro en este texto, que yo con mi cuerpa y mis relaciones actuales, incluyendo la mía conmigo, puedo asegurar que es posible sentir felicidad una vez que nos vemos con coherencia, con ojos propios, con una percepción crítica, autoconfrontativa y empatica entre nosotras.
Nos merecemos la vida que si es vida, la que nos hace florecer, reir y soñar.
Es posible ponernos a salvo de la guerra si nos unimos con otras que saben acuerparse y acuerparnos, es posible construir con otras si nos esforzamos en ser la que somos, aun con miedo, aún con llanto.
Es posible si lo queremos, lo merecemos.

Deja un comentario